Hay una aparente contradicción en el Nuevo Testamento que confunde a muchos lectores —e incluso a teólogos.
Por un lado, Jesús dice que no vino a abolir la Ley:
"No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas; no vine para abolir sino para cumplir." (Mateo 5:17, LBLA)
Por otro lado, Pablo afirma que Cristo sí abolió la Ley:
"...al abolir en Su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresada en ordenanzas..." (Efesios 2:15, LBLA)
Y Hebreos declara que la Ley ha quedado obsoleta:
"Al decir: 'Un nuevo pacto', ha hecho anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer." (Hebreos 8:13, LBLA)
Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Abolió Jesús la Ley, o la cumplió?
La respuesta es: ambas cosas.
La Biblia usa la palabra Ley en dos sentidos claramente distintos. Confundirlos es la raíz de casi toda la confusión teológica que existe hoy en torno al lugar de la Ley en la vida cristiana.
Sentido 1 — La Ley como Escritura
El primer sentido de Ley es la Palabra de Dios escrita, inspirada y reveladora. En este uso, "Ley" designa a la Escritura misma. A veces apunta específicamente a la Torá; otras veces, al Antiguo Testamento en su conjunto.
La prueba más contundente de este uso más amplio proviene de pasajes donde el NT llama "la Ley" a textos que están fuera del Pentateuco:
- Juan 10:34 — "¿No está escrito en su ley: 'Yo dije, ustedes son dioses'?" La cita corresponde al Salmo 82:6 —no a la Torá. Jesús llama "la Ley" a un Salmo.
- Juan 15:25 — "Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: 'Me odiaron sin causa.'" La cita proviene del Salmo 35:19 (o 69:4). Otro Salmo llamado "Ley".
- 1 Corintios 14:21 — "En la Ley está escrito: 'Por hombres de lengua extraña...'" Pablo cita a Isaías 28:11–12 —un profeta— y lo llama "Ley".
- Romanos 3:19 — "Pero sabemos que todo lo que la Ley dice..." La cadena de citas que Pablo acaba de hacer (vv. 10–18) proviene de los Salmos e Isaías. Todo eso lo llama "Ley".
- Mateo 5:17–18 — Jesús dice "la Ley y los Profetas" en el v. 17, y luego lo abrevia a solo "la Ley" en el v. 18, refiriéndose al mismo todo.
Esta Ley —la Escritura inspirada— es la Ley que Jesús vino a cumplir. Permanece verdadera, profética y reveladora del carácter de Dios. Ni una jota ni una tilde de ella pasará.
Sentido 2 — La Ley como el Pacto Mosaico
El segundo sentido de Ley es el pacto del Sinaí con sus mandamientos, sacerdocio, sacrificios, fiestas y ordenanzas nacionales. En este uso, "Ley" se refiere al régimen pactual establecido en un momento histórico concreto.
La propia Escritura identifica este corpus como un pacto —con un inicio en la historia, una función pedagógica temporal y un final en la historia:
- Éxodo 24:7–8 — Moisés toma "el libro del pacto" y rocía la sangre diciendo: "Aquí está la sangre del pacto." La legislación sinaítica es declarada pacto desde su mismo origen.
- Deuteronomio 4:13 — "Él les declaró Su pacto, el cual les mandó cumplir, los Diez Mandamientos." El corazón mismo de la Ley recibe el nombre de "pacto".
- Gálatas 3:17 — "La Ley, que vino 430 años después, no invalida un pacto previamente ratificado por Dios." La Ley tiene una fecha de entrada en vigor. No es la Palabra eterna —es un arreglo histórico.
- Gálatas 3:23–25 — "Antes de que llegara la fe, estábamos confinados bajo la Ley... La Ley fue nuestro tutor hasta Cristo... Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo un tutor." Duración delimitada. Función pedagógica ahora concluida.
- Hebreos 7:12 — "Porque cuando cambia el sacerdocio, necesariamente tiene lugar también un cambio de ley." La Ley aquí es el sistema sacerdotal-pactual en su totalidad.
- Hebreos 8:13 — "Al decir 'nuevo pacto', ha hecho anticuado al primero... próximo a desaparecer." El primer pacto es declarado expirado.
- Efesios 2:15 — Cristo "abolió en Su carne... la ley de los mandamientos expresada en ordenanzas".
- Colosenses 2:14 — "Habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros..."
- 2 Corintios 3:7–11 — El "ministerio de muerte grabado con letras en piedras" fue superado por una gloria mayor.
- Romanos 7:6 — "Pero ahora hemos sido libertados de la Ley, habiendo muerto a aquello que nos tenía sujetos."
Esta Ley —el pacto mosaico como régimen operativo— es la Ley que Jesús vino a abolir. No en parte. Por completo.
La síntesis
Como Escritura, la Ley es cumplida por Cristo. Como Pacto Mosaico, la Ley es abolida por Cristo.
Y aquí está el punto más profundo: la misma abolición de la Ley (como pacto) forma parte del cumplimiento de la Ley (como Escritura).
¿Por qué? Porque la propia Escritura anunció que vendría un nuevo pacto —y que no sería como el primero:
"He aquí, vienen días... en que haré un nuevo pacto... no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto." (Jeremías 31:31–32, LBLA)
Cuando Cristo hace obsoleto el antiguo pacto, no está traicionando el AT. Está cumpliendo exactamente lo que el AT había prometido.
La Ley como Escritura declaró que la Ley como pacto sería superada.
Por eso no hay contradicción entre "no vine para abolir la Ley" (Mateo 5:17) y "abolió la ley de los mandamientos" (Efesios 2:15). Jesús no destruyó la Escritura —abolió el régimen pactual mosaico precisamente porque la Escritura decía que lo haría.
Una sola palabra. Dos sentidos. Dos destinos distintos en manos de Cristo. No confundan la Ley que Jesús vino a abolir con la Ley que vino a cumplir.
Esto no implica que existan dos leyes. Este artículo busca mostrar que una misma palabra funciona con dos sentidos claramente distintos en el NT. No se trata de dos leyes diferentes —se trata de una sola palabra que hace dos tipos de trabajo distintos. Cuando Jesús dice que vino a cumplir la Ley, y cuando Pablo dice que Cristo abolió la Ley, ambos usan el mismo término para referirse a realidades distintas: en el primer caso, la Palabra de Dios inspirada y revelada en la Escritura; en el segundo, el régimen pactual operativo establecido en el Sinaí. Reconocer esta distinción no es un invento teológico —es lo que el propio NT hace, de manera repetida y consistente. Y no percibirlo es lo que genera la mayor parte de la confusión en torno a la relación del cristiano con la Ley hoy.
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Autor
Leonardo A. Costa
Investigador y escritor que explora el dispensacionalismo desde una perspectiva progresiva, con profunda apreciación por el legado de esta tradición.
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